miércoles, 1 de marzo de 2017

El pastillero y la adherencia: una relación amor/odio



Uno de los grandes retos en los sistemas sanitarios es la mejora de las tasas de adherencia a los medicamentos prescritos por los profesionales sanitarios. Una intervención que conjuga la magia de la eficiencia con la mejora de los resultados en salud. De hecho, en el estudio de la OCDE del año 2017 con propuestas de mejora del gasto sanitario se incluía precisamente la adherencia al tratamiento.

Hace pocos días, la revista JAMA Internal Medicine publicaba los resultados del ensayo REMIND en un artículo titulado "Effect of Reminder Devices on Medication Adherence. The REMIND Randomized Clinical Trial". Este ensayo persigue conocer si el uso de dispositivos para recordar la toma de la medicación puede mejorar la adherencia al tratamiento en pacientes crónicos. Para ello, se incluyeron 53480 personas de entre 18 y 64 años y que tomaban como máximo 3 medicamentos. Los dispositivos se definen como low cost y no tienen un componente tecnológico avanzado, es decir, no incluye apps ni dispositivos similares.



El primer dispositivo utilizado en el ensayo es Take-n-slide, una tira adhesiva con los siete días de la semana que se puede pegar al envase del medicamento. Cuando tomas la medicación de cada día, debes cambiar la posición de la pestaña de ese día. Un dispositivo sencillo y muy visual.


El segundo dispositivo probado es Timer Cap, un recipiente para medicamentos sólidos que mide el tiempo transcurrido desde la última vez que se abrió. De esta forma, es más sencillo adecuar las tomas a la periodicidad requerida. 

El tercer dispositivo es un clásico pastillero de plástico, de los habituales, con un cajetín para cada día de la semana.

Como se puede comprobar por los tres dispositivos analizados, el objetivo del ensayo es intentar mejorar la adherencia relacionada con el olvido de la toma de medicación, que es el principal motivo de la falta de adherencia. Sin embargo, pese a ser herramientas bastante conocidas, el resultado del ensayo es muy llamativo: ninguno de los tres dispositivos mejora la adherencia terapéutica de los pacientes.

Tal y como comenta el propio artículo así como el editorial que publica la propia revista, hay varias limitaciones y circunstancias que conviene tener en cuenta para analizar el resultado: se utilizó como medida de evaluación la compra o recogida de nueva medicación pero no la adherencia día a día; se excluyó a pacientes mayores de 65 años que son los que habitualmente olvidan la toma de medicación (frente a pacientes más jóvenes en los que operan otros factores). Aunque como los autores reconocen, quizás haya que plantearse que este tipo de dispositivos sencillamente no funcionan, al menos por sí solos.

Y como suele ocurrir cuando se trata de intentar cambiar comportamientos, el artículo deja muy claro que lo más importante es generar estrategias complejas, multimodales, que combinen intervenciones educativas por parte de profesionales con medidas de refuerzo, monitorización, motivación, etc. La revisión Cochrane sobre adherencia del año 2014 ya lo indica, y uno de los primeros estudios sobre el tema (Sackett en 1978) muestra conclusiones muy parecidas. Además, es esencial conocer los motivos de la falta de adherencia de cada tipo de paciente, ya que las herramientas que funcionan para un grupo puede fracasen con otro.

Más de uno habrá pensado en las tecnologías actuales, o incluso en los SMS, y su potencial para resolver este problema. ¿Serán las apps la solución definitiva a la falta de adherencia en casos de olvido? La respuesta es clara: diseño de apps basado en la evidencia y evaluación de resultados. Solo así saldremos de dudas.

Nota: el cartel de recordatorio que aparece al principio de la entrada lo hemos visto en el blog de lolapopes. Se puede descargar en su web para su uso libre.

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